Los otros parques de Orlando: cuál vale un día y cuál no

Actualizado: septiembre 9, 2026

Tiempo de Lectura: 5 minutos

Orlando no termina en los siete parques de Disney y Universal. A menos de dos horas de la puerta de Magic Kingdom hay media docena de parques más, de otras empresas, con su propio ticket y su propio estacionamiento. Y ahí está la trampa: en un primer viaje ninguno de ellos se suma al itinerario. Cada uno reemplaza un día de Disney o de Universal.

Esa es la cuenta que hay que hacer antes de mirar cualquier otra cosa. Un viaje clásico de siete a diez días ya se queda corto para los siete parques principales. Meter Busch Gardens significa sacar un día de algo. La pregunta no es si estos parques son buenos: son muy buenos. La pregunta es si le sirven a esta familia más que el día que van a costar.

Abajo están los seis, con lo que cada uno tiene y para quién es. Si buscan la cuenta general de cuántos días necesita el viaje, está en cuánto tiempo ir a Disney World.

SeaWorld: el único que entra sin romper nada

Está en International Drive, a quince minutos de la zona de los parques. Eso lo cambia todo: no hay medio día perdido en la ruta, no hay que salir temprano, y si el día no rinde se vuelve al hotel sin drama.

Y tiene las dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, montañas rusas que compiten de igual a igual con las de Universal: Mako, la más alta y rápida de Orlando; Kraken, la única sin piso del parque; Manta, donde se va acostado boca abajo; Ice Breaker, con la caída más empinada de Florida; Pipeline, que se corre parado; y Penguin Trek, la más nueva, que termina adentro del hábitat real de los pingüinos. Por el otro, shows y experiencias con animales marinos para el que no se sube a nada.

Es el único de los seis donde una familia despareja, un adolescente que quiere adrenalina y un abuelo que no, se entretiene junta todo el día. Si van a elegir sólo uno, es este.

Busch Gardens: si vienen por las montañas rusas

Está en Tampa, a una hora y media. Es el único de la lista que justifica ese viaje, y lo justifica por una razón concreta: nueve montañas rusas, entre ellas Iron Gwazi, Kumba, Montu, SheiKra y Cheetah Hunt. Más Falcon's Fury, una torre de caída libre que suelta boca abajo. Es, con distancia, la mejor colección de fierros de Florida central.

La novedad reciente es Phoenix Rising, una suspendida familiar de altura mínima 42 pulgadas y 44 millas por hora: sirve para que los chicos que todavía no llegan a las grandes tengan la suya.

Y arriba de eso, algo que ningún parque de Orlando tiene: un safari de verdad. La llanura del Serengeti es un terreno abierto con leones, jirafas y cebras que se recorre en tren, y con ticket aparte se puede hacer en camioneta abierta dando de comer a las jirafas.

Si el viaje va con adolescentes y el itinerario tiene aire, este es el segundo. Si no, es el primero que sale.

Legoland Florida: para chicos chicos, y no es un consuelo

Está en Winter Haven, a unos cuarenta y cinco minutos. El parque está diseñado para chicos de dos a doce años, y donde mejor funciona es entre los cuatro y los diez.

Esa franja es exactamente la que en Magic Kingdom todavía no llega a la altura de la mitad de las atracciones. Es la familia que vuelve del parque grande con la sensación de que el chico miró más de lo que se subió. Acá pasa lo contrario: casi todo está hecho para él.

Son ciento cincuenta acres con más de cincuenta atracciones y shows, un parque de agua con catorce toboganes, el acuario SEA LIFE y un Peppa Pig Theme Park aparte, que para los de dos y tres años es lo mejor del complejo. La incorporación más nueva es Galacticoaster, una montaña rusa familiar bajo techo. Hay tres hoteles propios, incluido uno temático de piratas.

No es un premio consuelo por no poder subirse a Rise of the Resistance. Para un chico de siete años puede ser, literalmente, el mejor día del viaje.

Kennedy Space Center: para el que mira el cielo

A una hora hacia el este, sobre la costa atlántica. Lo primero que hay que decir es lo que no es: no es un parque de diversiones. No hay atracciones en el sentido de Orlando. Ir esperando eso es garantía de decepción.

Lo que hay es otra cosa. El transbordador Atlantis colgado del techo, en posición de vuelo, con la bodega abierta, a metros de la cara. El Apollo/Saturn V Center, con un cohete Saturno V entero, tumbado, de una punta a la otra de un galpón. El bus tour, que está incluido en la entrada y es lo que nadie espera: cruza los portones de la NASA, entra a la zona restringida del centro espacial y pasa al lado del Vehicle Assembly Building, ciento sesenta metros de altura y ocho acres de superficie, uno de los edificios más grandes del mundo. Hay que darle unas tres horas y el último micro sale dos horas y media antes del cierre.

También entran con la entrada Heroes & Legends con el Salón de la Fama de los Astronautas, el Rocket Garden y las salas IMAX. Se pagan aparte las experiencias con astronautas: Chat With An Astronaut, el KSC Explore Tour y el Astronaut Training Experience.

Un detalle que arruina planes: el complejo no tiene transporte propio desde Orlando. O se maneja, o se contrata una excursión.

Para un chico al que le interesa el espacio, o para un adulto que creció con el programa espacial, este día no se compara con nada. Para el resto de la familia puede ser largo.

Discovery Cove: el que hay que reservar con meses

No es un parque, es un balneario tropical de un día. Se nada con rayas en un arrecife, se flota en un río lento, se entra a una pajarera a dar de comer. Todo con cupo limitado a poco más de mil personas por día, que es la clave de todo el asunto: se siente vacío.

La entrada es con todo incluido, comida y bebida sin límite, equipo de snorkel y traje de neoprene, toallas, protector solar, locker y estacionamiento, y además trae catorce días de acceso a SeaWorld o a Aquatica.

La contra es dura: hay que reservar con anticipación y no existe la entrada del día. En temporada alta se reserva con dos a cuatro meses; algunas fechas se agotan con seis. Si aparece en la conversación tres semanas antes del viaje, ya es tarde.

Aquatica: sólo si no hay otro parque de agua en el plan

Es el parque de agua del mismo grupo que SeaWorld, cruzando la calle. Está bien, pero compite contra Volcano Bay de Universal y contra los dos de Disney, y en un itinerario de Orlando difícilmente entren dos parques de agua. Si ya hay uno anotado, este no suma.

Entonces, ¿cuál?

Para un primer viaje clásico de Disney y Universal, la respuesta honesta es ninguno, salvo que haya un motivo puntual. Los días no sobran.

Cuando sí sobra un día, el orden es este: SeaWorld si la familia es despareja o si simplemente no quieren perder medio día manejando; Legoland si viajan con un chico de cuatro a diez años; Kennedy si hay alguien en el grupo al que le interesa el espacio de verdad; Busch Gardens si vienen por las montañas rusas y aceptan las tres horas de auto ida y vuelta.

Y en un segundo viaje la cuenta se da vuelta entera. Cuando los parques principales ya se conocen, estos dejan de competir y pasan a ser la razón para volver.

Los tiempos son de manejo desde la zona de los parques, sin tránsito. Todos cobran el estacionamiento aparte de la entrada, y los precios cambian por temporada: conviene mirarlos en el sitio oficial de cada parque en el momento de comprar. Datos verificados en septiembre de 2026.

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